En otros tiempos, la iglesia católica organizaba autos de fe, en los que ‘juzgaban’ y quemaban a gentes de diversos colectivos. En el caso de los herejes, infieles y judaizantes se podría entender como un despeje de la competencia; lo de las brujas habría que buscarlo en esa misoginia históricamente mantenida.
Pero la persecución de los ‘librepensadores’ sí que es interesante. Los primeros andan en los casinos de la competencia, con lo que siempre podrían ser recuperables, y aún como contrarios son útiles al juego. Los Laicos, en cambio, son los que han decidido desengancharse del vicio, y por eso son tan peligrosos; ya no aportan para que siempre gane la banca.
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| — | Reflexión propia, al leer por 3ª vez la advertencia del papa Benedicto sobre el laicismo español (que también tiene narices, considerar que España, con concordato en vigor, se está saliendo de su negocio |